publicaciones
Calidad e interoperabilidad entre los actores de un sistema de salud

Enviado por D&M 28/08/2008
La existencia de un número muy elevado de actores en un sistema de salud hace que la disponibilidad y el acceso a la información de un paciente, cuya información puede ser tratada por múltiples personas, esté muy fragmentada, lo cual provoca una merma en la calidad de la prestación, además de dificultar la libertad de movimientos del paciente y su derecho a elegir proveedor. Un modelo que puede facilitar la mejora de esta situación es la interoperabilidad de los sistemas de información sanitario, cuyo objetivo último es poner al paciente –y más concretamente su información- en el centro del proceso asistencial.

Autor: Oscar Día, Senior Manager de Antares Consulting

Objetivos de un sistema de salud de calidad

En el año 2001, el Instituto de Medicina de Estados Unidos publicó el informe Crossing the Quality Chasm: A New Health System for the 21st Century, el cual pretendía guiar a las organizaciones sanitarias en su esfuerzo de mejora del rendimiento y la calidad de las prestaciones. Concretamente, dicho informe establece que un sistema de salud, para ser de calidad, debe ser:
  • Seguro: La atención sanitaria, cuyo objetivo es ayudar a los pacientes, no debería causarles ningún daño ni lesión.
  • Efectivo: La atención sanitaria debería basarse en el conocimiento y en la evidencia científica.
  • Centrado en el paciente: La atención sanitaria debería ser respetuosa y sensible a las preferencias, necesidades y valores de los pacientes.
  • Puntual: Las esperas y los retrasos, los cuales pueden ocasionalmente causar daños, deberían reducirse tanto para las personas que reciben la atención como para las personas que la prestan.
  • Eficiente: La atención sanitaria debe prestarse evitando el desperdicio de material, de equipamiento, de ideas y de energía.
  • Equitativo: La calidad de la atención sanitaria no debería variar en función del género, etnia, situación geográfica o estatus socio-económico.
Obtener estos seis objetivos implica adaptar la estructura, los sistemas y los procesos de las organizaciones. Los cambios necesarios para ello deben producirse, principalmente, en cuatro áreas de actuación: la aplicación de la evidencia en la provisión de servicios de salud, el alineamiento de las políticas de pago con la mejora de la calidad, la formación de la fuerza de trabajo y la utilización de las tecnologías de la información.

Informatización de la información del paciente: Historia Clínica Electrónica

En los últimos años, se está haciendo un esfuerzo especial en el uso y la extensión de las tecnologías de la información en el sistema sanitario, y especialmente en la informatización y automatización de la información clínica del paciente, es decir en el desarrollo de la Historia Clínica Electrónica. Ésta se define como el conjunto de datos clínicos, sociales y financieros referidos de la salud de una persona, procesados a través de medios informáticos o telemáticos, caracterizándose por que:
  • "...supone el desarrollo e implantación de un sistema que permita registrar de manera digital toda la actividad clínica y asistencial producida sobre un paciente."(1).
  • ...contiene información de salud de una persona desde el nacimiento hasta la muerte, "de la cuna a la tumba"(2).
Asimismo, es clave que la información comprendida en ella sea:
  • Única
  • Accesible en cualquier momento y lugar
  • Relevante
  • Pertinente
  • No redundante
  • Heterogénea
  • Perdurable
Fragmentación de la información del paciente y su "experiencia asistencial"

La implantación de la Historia Clínica Electrónica supone un sinfín de retos de diversos tipos: organizativo, tecnológico, legal, económico, etc. De hecho, uno de los mayores obstáculos que se encuentran, pero que a la vez es una de las principales razones de su importancia, es la existencia de un número muy elevado de actores en el sistema de salud, lo que hace que la información del paciente esté muy fragmentada y que haya una discontinuidad de su "experiencia asistencial":
 


En efecto, la fragmentación de la información del paciente puede crear errores de redundancia y un esfuerzo adicional debido a la falta de coordinación. Asimismo, los silos de información creados restringen en cierta manera la capacidad de elección del paciente.

Interoperabilidad entre actores y sistemas de información

Teniendo en cuenta las dos primeras características que hemos resaltado de la información contenida en la Historia Clínica Electrónica –la información es única y accesible en cualquier momento y lugar-, la solución pasa por la interoperabilidad de los sistemas de información sanitarios:
  • Una definición funcional: Cualquier persona/entidad debidamente autorizada tiene acceso a toda la información relevante de un paciente/grupo sin importar la localización de la información o el sistema en el cual la información ha sido almacenada.
  • Una definición técnica: La información relevante de un paciente de una solución de gestión de Historias Clínicas Electrónicas debe ser traducible a cualquier otra solución o aplicación sin importar la plataforma tecnológica utilizada.
  • Una definición asistencial: Los clínicos deben estar interconectados, de manera que la información del paciente pueda ser electrónicamente accesible a aquéllos implicados en el proceso asistencial del paciente.
La interoperabilidad, por lo tanto, consolida la información y crea la base para la unificación de esfuerzos, poniendo al paciente –y más concretamente su información- en el centro del proceso asistencial:



Efectos de la interoperabilidad en los costes y en la calidad

La interoperabilidad puede tener, asimismo, un efecto importantísimo en el coste de la atención sanitaria. En efecto, el Center for Information Technology Leadership ha estimado(3) que la implantación de una interoperabilidad totalmente estandarizada en el conjunto de los Estados Unidos puede producir un ahorro medio del 5% del gasto sanitario anual, al que hay que añadir la reducción de la carga administrativa asociada al intercambio manual de datos y la disminución de la petición innecesaria de tests y pruebas médicas.
Además del ahorro en costes, es importante destacar los beneficios que la interoperabilidad aporta al proceso asistencial en si, ya que los clínicos pueden acceder, desde cualquier lugar, a la información de sus pacientes, éstos pueden tener una mejor información acerca de su status de salud y moverse más fácilmente entre clínicos, sin perder información, los financiadores pueden beneficiarse de eficiencias económicas -menor número de errores y reducción de duplicaciones- y se facilita la obtención de información significativa para el análisis de la salud pública y el control de la calidad.

Requerimientos para la implantación de la interoperabilidad

No obstante, cabe tener en cuenta diversos aspectos para su puesta en marcha:
  • Aspectos tecnológicos: La Electronic Health Record Vendors’ Association considera que dos son los aspectos clave para garantizar el éxito de la interoperabilidad:
  • "Plug and Play": La información del paciente puede ser “conectada” y “leída” en diferentes aplicaciones (como los CD o el correo electrónico).
  • Extensibilidad: Se debe obtener un beneficio a corto plazo y soportar requerimientos más complejos en el futuro (como los DVD).
Lo cual requiere el establecimiento común de un conjunto de estándares para el transporte de información, la codificación de la información y la seguridad de los datos.
  • Aspectos relaciones con la información en si: En particular es necesario definir quién es el propietario de la información, dónde se almacenan los datos, qué política de seguridad se sigue y quién gestiona y mantiene la información.
  • Aspectos relacionados con la gestión del cambio: Como en todo proceso de implantación de la envergadura de la interoperabilidad es necesario responder a las preguntas siguientes: ¿Quién lidera e incentiva el cambio?, ¿quién es el responsable para la definición, certificación y mantenimiento de los estándares?, ¿quién asume los costes iniciales (selección de los “early adopters”)?, ¿qué hacer con las iniciativas ya existentes a nivel local o regional?
En definitiva, la interoperabilidad es un modelo que va más allá de los aspectos tecnológicos que lleva asociados, permitiendo superar las barreras tanto físicas como organizativas que podemos encontrar en un sistema sanitario para mejorar la calidad de la atención sanitaria, y en particular facilitando:
  • La integración de la información del paciente, formada por diferentes tipos de datos y proveniente de distintos actores y aplicaciones informáticas, evitando así pues su fragmentación.
  • El acceso y utilización a la información del paciente por parte de diferentes actores.
  • La comunicación entre diferentes actores y distintos niveles asistenciales.
  • El uso de nuevas aplicaciones tecnológicas para la prestación de los servicios, como por ejemplo la Telemedicina.

(1) Resolución española del 23 de diciembre de 2003 (BOE núm.14).

(2) Proyecto ERDIP, Reino Unido.
 
(3) Walker et al. The Value Of Health Care Information Exchange And Interoperability.  Health Affairs; January 2005



Referencia bibliográfica
Día, Oscar, Calidad e interoperabilidad entre los actores de un sistema de salud. Barcelona: Antares Consulting, 2008.