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¿Puede la documentación clínica electrónica ayudar a prevenir errores de diagnóstico?

Enviado por D&M 19/05/2010
La atención médica de calidad comienza con un buen diagnóstico, a lo que contribuye especialmente tener buena documentación clínica del paciente. Sin embargo, algunos profesionales sanitarios opinan que la documentación electrónica les roba demasiado tiempo y resulta más un impedimento burocrático que una herramienta útil. Ante esta situación, los doctores Gordon D. Schiff y David W. Bates publicaron el pasado mes de marzo un artículo en el que se mantiene que una nueva generación de registros de salud informatizados, que revolucione el concepto de documentación médica mediante las tecnologías de la información, puede contribuir a prevenir y minimizar los errores de diagnóstico.

Fuente: New England Journal of Medicine

Las tecnologías de la información están presentes en muchos aspectos de la vida cotidiana, pudiendo jugar también un importante papel en nuestra salud. Una práctica extendida es la utilización de la receta electrónica, que ha contribuido a reducir los errores de medicación, pero los beneficios de otro tipo de registros clínicos están aún por determinar. El artículo de Gordon D. Schiff y David W. Bates publicado en el New England Journal of Medicine propone la posibilidad de usar las tecnologías de la información como una herramienta para mejorar el sistema sanitario, concretamente, para prevenir los errores de diagnóstico.

Los autores de este artículo, publicado el 25 de marzo de 2010, parten de la base de que el fundamento de una atención médica de calidad es un diagnóstico correcto. Siguiendo esta premisa argumentan que, utilizando las tecnologías de la información, puede desarrollarse una herramienta de documentación clínica más fiable, extendida y rica en contenidos, a la vez que sucinta y eficiente, que contribuya a mejorar el diagnóstico. Son siete las posibles ventajas del registro clínico electrónico que se contemplan a la hora de disminuir los errores diagnósticos.

Primeramente, se dispondría de mayor información previa sobre el paciente, ya que los registros de su historia clínica estarían recogidos en un mismo expediente. A pesar de que un exceso de información podría ser perjudicial, argumentan que la propia aplicación podría destacar la información más relevante o facilitar la agregación de datos.

Como segunda ventaja, en la documentación clínica electrónica se podrían añadir notas médicas más completas, con reflexiones, evaluaciones o conjeturas de los especialistas médicos, cosa que los formularios estandarizados en papel no permiten. Además, podría realizarse mediante la escritura automática por reconocimiento de voz.

En tercer lugar, facilitaría la evaluación continua del paciente, lo que sería especialmente útil en enfermos crónicos, pudiendo actualizar y mejorar la información permanentemente.

La cuarta ventaja tiene que ver con la gestión de las listas de problemas de los pacientes. La informática clínica todavía no ha conseguido, de manera eficiente, integrar la creación, actualización y desactivación de los problemas de la lista con la actividad de los médicos, de ahí que se necesiten herramientas para hacerlas más útiles y fáciles de incorporar en la documentación clínica.

La quinta utilidad sería la integración de la prescripción de pruebas y la recepción de los resultados, algo que muchos sistemas electrónicos de salud aún no hacen a pesar de ser fundamental para el diagnóstico. Las nuevas herramientas deberían ser capaces de enlazar los resultados de las pruebas con la documentación clínica y con las listas de problemas.

En sexto lugar, este sistema electrónico debería incorporar listas de control de diagnósticos para asegurar que se preguntan las cuestiones más relevantes y que se tienen en cuenta los diagnósticos más probables. Aunque hasta ahora estas listas no han sido especialmente prácticas ni utilizadas, podrían mejorarse con la incorporación de software que ayudase a la toma de decisiones y que incluyera modelos de predicción para, por ejemplo, generar automáticamente diagnósticos diferenciales.

Por último, este sistema podría ser útil para el seguimiento y la retroalimentación en materia de exactitud del diagnóstico. Por ejemplo, podría incluir herramientas que activaran la asignación de revisiones en intervalos de tiempo especificados por el médico o implementar un sistema automatizado de revisión del diagnóstico que sirva para aprender de las decisiones y errores de diagnóstico.

A pesar de todas estas utilidades, los autores reconocen que se trata, de momento, de ventajas potenciales de un software aún por desarrollar. Éste abordaría las tareas de documentación clínica desde una nueva perspectiva, pero para saber si sus hipótesis son acertadas es necesario, previamente, crear y poner en marcha dicho software.



Referencia bibliográfica

Schiff, G. D.; Bates, D. W. Can Electronic Clinical Documentation Help Prevent Diagnostic Errors? New England Journal of Medicine. 2010 [acceso 22 de abril 2010]; 362;12. Disponible en: http://content.nejm.org/cgi/reprint/362/12/1066.pdf?ssource=hcrc

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