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Los profesionales de la administración y gestión sanitaria en los hospitales

Enviado por D&M 19/04/2010
Este artículo de la Revista de Administración Sanitaria Siglo XXI analiza la situación actual de la gestión hospitalaria pública en España. Carlos Málaga Tello, médico inspector y especialista en administración sanitaria, identifica los aspectos más problemáticos de la dirección de hospitales y nos proporciona algunas de las claves para solucionarlos.

Fuente: Revista de Administración Sanitaria Siglo XXI

Carlos Málaga Tello, experto en administración hospitalaria, trata la situación actual de los directivos sanitarios en su artículo, aparecido en 2009 en la Revista de Administración Sanitaria Siglo XXI.

En el año 2006 el personal de dirección en los hospitales españoles ascendía a 6.211 efectivos sobre un censo de 746 hospitales. En el año 1963 se contaban únicamente 2.554 directivos. A pesar del aumento aparente de personal de gestión en términos absolutos, estos datos apuntan un crecimiento desigual respecto del resto de personal sanitario. Mientras que en 1963 había una media de 34 directivos por cada 1.000 trabajadores hospitalarios, sólo había 12 por cada 1.000 en 2006. Paradójicamente, aunque la gestión sanitaria sea mucho más compleja en la actualidad, el número de directivos ha decrecido proporcionalmente.


Principales deficiencias de la administración sanitaria y posibles soluciones.

Para empezar, ni siquiera se han fijado los requisitos mínimos de formación para el profesional de la gestión hospitalaria. Con esto no se pretende excluir a profesionales de otros ámbitos, pero sí exigirles unos conocimientos básicos del sector que van a gestionar.

No se han establecido los pasos a seguir para la “carrera profesional” de un directivo sanitario, ni existe un reconocimiento expreso de la profesión directiva hospitalaria como tal. Por un lado, hay que señalar las alternativas profesionales reales y los méritos necesarios para alcanzarlas. Por otro, es necesario establecer un proceso de ocupación gradual de puestos de responsabilidad. Lo lógico sería acceder a la gerencia de un centro después de haber sido subdirector o director de área.

No se han delimitado las funciones técnicas propias de cada puesto directivo. Las funciones y responsabilidades legales de los órganos directivos de los hospitales públicos ya están reglamentadas por varios Decretos. Pero se necesita además delimitar los campos de actuación de cada directivo en la praxis para evitar interferencias y solapamiento de responsabilidades. 

Falta autonomía en la toma de decisiones. Debemos diferenciar claramente entre la política sanitaria o la estrategia empresarial (que corresponde fijar al empresario), de la gestión profesional del centro como organización. Y no llegar a casos como que la contratación urgente de un trabajador tenga que ser aprobada por un órgano externo al hospital.

No existe un sistema claro de acceso a los puestos directivos. Deberían establecerse unos criterios sobre conocimientos, formación, experiencia y aptitudes para los puestos directivos. Lo ideal sería un sistema de acceso definido por la adecuación al puesto de trabajo, la libre concurrencia y la publicidad, junto con la transparencia del proceso de selección. Y  establecer además una serie de criterios de evaluación que nos permitan valorar de forma objetiva la gestión del personal directivo.

La injerencia política. Es el problema fundamental del personal directivo hospitalario en el ámbito público. Los políticos se han tomado a la ligera la “libre designación”. En algunos casos, los ascensos y los ceses no responden al desarrollo de la gestión. Los  ciudadanos, trabajadores y los propios centros han acabado por aceptar esta situación. La separación real entre la acción política y la administración profesional, pasa por una verdadera regulación del acceso a los puestos directivos.

Falta de cultura de gestión en la empresa hospitalaria. Ni en las escuelas de enfermería ni en las facultades de medicina se enseñan aspectos básicos al respecto: gestión de costes, calidad, organización, etc.

En definitiva,  al menos en el ámbito público,  las organizaciones hospitalarias y los propios directivos deberían reclamar a la clase política una regulación consensuada que incida en una mayor profesionalización de los puestos directivos.




Referencia bibliográfica

Málaga Tello, Carlos. Los profesionales de la administración y gestión sanitaria en los hospitales. Revista de Administración Sanitaria Siglo XXI. 2009 [acceso 12 de abril 2010]; 7(1):139-57. Disponible en: http://www.elsevier.es/watermark/ctl_servlet?_f=10&pident_articulo=13136972&pident_usuario=0&pcontactid=&pident_revista=261&fichero=261v07n01a13136972pdf001.pdf&ty=68&accion=L&origen=elsevier&web=www.elsevier.es&lan=es
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